Cuidado de las perlas

De Zona wiki de Antiguedades el Museo

Las perlas son probablemente las gemas que más dudas causan entre nuestros clientes. Explicaremos aquí algunos consejos para su conservación, limpieza y cuidado, así como algunos trucos para su identificación y la veracidad de ciertos mitos.

Contenido

La teoría: de qué se compone una perla

Una perla es una estructura bastante peculiar compuesta de dos elementos básicos: aragonito y conquiolina. El aragonito es un mineral que puede encontrarse en la naturaleza en grandes masas, aunque en la perla lo encontramos en pequeñísimos cristales. La conquiolina es un compuesto orgánico parecido a la queratina de nuestras uñas que en la perla hace de "pegamento" entre los prismas de aragonito. La forma en que se estructuran estos componentes es en capas concéntricas más o menos esféricas.

Cuidado y conservación

Lo principal a tener en cuenta es que la conquiolina se compone en gran parte de agua, y una pérdida de agua en la perla hace que este componente se oscurezca y pierda parte de sus propiedades, afeando sensiblemente la perla. Por lo tanto, lo principal para que una perla nos dure muchos años es evitar que pierda agua. En condiciones normales, la humedad del aire basta para mantener la perla bien hidratada. Sin embargo en un joyero o una caja fuerte, el ambiente es demasiado seco. Para almacenarlas hay introducir en la caja fuerte un recipiente con agua que vaya aportando humedad. Este es básicamente el único mantenimiento que requiere una perla: cuidar que no se encuentre en un entorno seco.

Limpieza

Siguiendo en la idea de no hacerlas perder agua, hay que limpiar las perlas siempre con jabón neutro, por ejemplo, gel de baño o champú y un cepillo de cerdas blandas (un cepillo de dientes). Luego secarlas bien para evitar que queden manchas de cal y para que el hilo no se quede empapado.

A la hora de llevarlas puestas

Un aspecto fundamental es que los cosméticos no hacen ningún favor a las perlas. El maquillaje las mancha, siendo su limpieza bastante difícil. Y el perfume les hace mucho daño, puesto que el alcohol que contiene las reseca y hace que se tornen amarillas. Entonces la forma de proceder es la siguiente: evitar maquillarse en la zona dónde las perlas puedan entrar en contacto con los cosméticos. Aplicar el maquillaje siempre antes de colocarse las alhajas. Nunca perfumarse en el cuello cuando se vaya a llevar un collar.

Verdades y mentiras

Las perlas son frágiles. Falso. Aunque sus componentes no son muy resistentes, la estructura de las perlas en capas concéntricas les da muchísima consistencia, de modo que es extraño que resulten dañadas por un golpe. No obstante, sí que son sensibles a la acción de muchos productos químicos, y también resulta medianamente fácil rayarlas.

Es bueno bañarlas en el mar de vez en cuando. Muy falso. Meterlas en agua no sólo no les aporta nada, sino que además moja el hilo, muy difícil de secar, que puede terminar pudriéndose dañando grave e irremediablemente las perlas. Bañarlas en una piscina no sólo tiene este inconveniente sino que además el cloro reseca la conquiolina.

Para hidratarlas, crema de las manos. Verdad a medias. Sí que hidrata la crema, pero las mancha. Un método para hidratarlas igual de efectivo y más simple es humedecerlas ligeramente con la mano mojada o un trapo húmedo.

Para distinguirlas de imitaciones, hay que morderlas. Falso. Un método simple de distinción entre perlas e imitaciones consiste en pasarlas por los dientes para notar la textura (totalmente lisa en imitaciones, ligeramente rugosa en perlas), pero no se muerden. Hay que rozarlas con el diente.

Algunas definiciones

Para terminar, vamos a aclarar algunos términos relacionados con las perlas en el comercio:

  • Perla natural: es la que crea el molusco sin intervención alguna del hombre. En el mercado actual son muy muy escasas.
  • Perla cultivada: es la que crea el molusco de forma inducida por el hombre. Para comenzar su creación se introduce un cuerpo extraño (el núcleo) en el interior de la mucosa del molusco, que comienza a recubrirlo de capas de madreperla. De ese modo se crea una perla en cuyo interior queda atrapado el mencionado nucleo. Comercialmente se le ha dado el nombre de perla cultivada a las cultivadas provenientes de Japón. Estas tienen un tono amarillento y sus diámetros no superan los 12 mm.
  • Australiana: perla cultivada en las costas de Australia, de tamaño muy grande y color blanco (con sobretonos de diversos colores). Su diámetro puede llegar a superar los 20 mm. De las mismas características pero distinto color son las de Thaiti (gris-negro), Malasia y archipiélagos de la zona (doradas, otros colores).
  • Perla de imitación: están fabricadas por el hombre, sin intervención de ningún molusco. Para su fabricación se emplean resinas y productos procedentes de escamas de peces. Su precio es muy bajo. Son así las conocidas Majórica.
  • Perla china: perla cultivada en lagos de agua dulce de China. Son relativamente nuevas en el mercado y tienen un precio muy competitivo debido a la altísima producción de los moluscos que las producen. Las hay de muy diversas formas y colores, y sus productores están en continua investigación para hacer aún más amplia la variedad.
  • Perla teñida: es, como suena, una perla a la que se le ha cambiado el color mediante tintes.
  • Perla chocolate: es un color nuevo que se está obteniendo a partir de perlas australianas a las que se somete a distintos tratamientos, entre ellos, exposición a radiaciones. Su color no es natural, no obstante son muy valiosas, puesto que la materia prima son perlas australianas de buena calidad y el coste del tratamiento también es alto.
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